Comisiones Obreras de La Rioja | 2 marzo 2024.

MEDIDAS PREVENTIVAS FRENTE A LAS OLAS DE CALOR

El estrés térmico en el trabajo supone un problema emergente

    Las empresas en las que el personal se pueda ver afectado por el estrés térmico tienen que tener preparada una respuesta eficaz que garantice la protección de la salud.

    15/07/2022.
    calor

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    En la actualidad los episodios de altas temperaturas y los fenómenos de calor extremo están creando nuevos retos para la salud, la seguridad y el bienestar de las personas trabajadoras. Estos fenómenos son cada vez más frecuentes, intensos y prolongados.

    Es vital la protección de las personas trabajadoras en las situaciones laborales más precarias y la atención a la salud frente al calor es una de las principales líneas de actuación en lo que respecta a la adaptación al cambio climático.

    En plena ola de calor, debemos ser conscientes de los riesgos que asumimos por el calor, y por tanto tener evaluados dichos riesgos, planificar la prevención de los mismos y ejercer nuestra labor de garantes de la salud laboral a través de los Comités de Seguridad y Salud laboral o de las delegadas y delegados de prevención.

    La evaluación va a depender de las condiciones de trabajo, donde por un lado vamos a encontrar trabajos en interiores con condiciones de temperatura asociada a la meteorología, y por otro lado, trabajos en los que las personas trabajadoras están expuestas a factores preexistentes de estrés térmico, como son el trabajo en interiores y exteriores afectados por fuentes de calor (incluida la radiación solar), el trabajo que supone un esfuerzo físico y el uso de protección personal que dificultan la disipación del calor corporal. 

    La exposición a las condiciones ambientales de los lugares de trabajo no debe suponer un riesgo para la seguridad y salud de las personas trabajadoras y las empresas en las que el personal se pueda ver afectado por el estrés térmico tienen que tener preparada una respuesta eficaz que garantice la protección de la salud.

    Las medidas preventivas que tienen que aparecer en las evaluaciones de riesgos para trabajar con calor, entre otras son:

    • Limitar las tareas pesadas que requieran un gasto energético elevado, y si es posible proporcionar ayuda mecánica para la manipulación de cargas.
    • Proporcionar agua potable en las proximidades de los puestos de trabajo y habilitar zonas de sombra o locales con aire acondicionado para el descanso de los trabajadores.
    • Instalar ventiladores, equipos de climatización, persianas, estores y toldos para disminuir la temperatura en caso de locales cerrados. 
    •  Limitar el tiempo o la intensidad de la exposición, haciendo rotaciones de tarea en sitios con menor exposición. Planificar las tareas más pesadas en las horas de menos calor, adaptando, los horarios de trabajo. Aumentar la frecuencia de las pausas de recuperación. 
    • Procurar vestir con ropas amplias, de tejido ligero , colores claros y proteger la cabeza con gorra o sombrero. Evitar el trabajo individual, favoreciendo el trabajo en equipo para facilitar la supervisión mutua de los trabajadores.

    Como efectos directos sobre la salud que genera el calor, tenemos fundamentalmente los síncopes por calor, la pérdida de conciencia, la deshidratación y pérdida de electrolitos, el agotamiento por calor y el más grave de todos los efectos que sería el golpe de calor, que en algunos casos puede producir la propia muerte de la persona trabajadora.

    Además de las consecuencias directas que genera el calor sobre la salud laboral se debe tener en cuenta que el estrés térmico que genera el calor puede ser el desencadenante de múltiples accidentes como caídas , atrapamientos y golpes derivadas de los propios desvanecimientos o mareos, además de agravar el riesgo derivado de la exposición a agentes químicos.

    El estrés térmico en el trabajo supone un problema emergente que por no estar debidamente visibilizado en las estadísticas oficiales, no está recibiendo la atención que merece. La salud laboral es un derecho que no puede ser objeto de precarización de las relaciones de producción y no tenemos que asumir riesgos en nuestra salud por la vulnerabilidad del empleo.