Comisiones Obreras de La Rioja | 17 abril 2024.

Día de las personas refugiadas

Derechos humanos para todas las personas

    Manifiesto de la Plataforma Bienvenidxs Refugiadxs de La Rioja en la movilización visperas del Día Mundial de las personas refugiadas.Reconocimiento de los Derechos Hymanos para todas las personas en busca de asilo y refugio.

    20/06/2022.

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    Día de las personas refugiadas en Logroño junio 2022

    Día de las personas refugiadas en Logroño junio 2022

    ¿Por qué merece la pena morir? Por aquello sin lo cual no merece la pena vivir. La frase es de Salvador Allende, pero eso, precisamente eso es lo que mueve a miles de personas a jugarse la vida en el Mediterráneo y en las diversas fronteras de la geografía europea, incluidas las de Ceuta y Melilla: recuperar la dignidad perdida en sus propios países. La que les roba la guerra, la represión de gobiernos corruptos y dictatoriales que deciden hacia quién debe uno dirigir sus afectos o las ideas que puede o no evidenciar en público. La que les roba el hambre o la violencia asociadas a las mafias, las organizaciones paramilitares y el narcotráfico. La que destruye la esclavitud, asociada en no pocas ocasiones a la explotación de materias primas por parte de occidente.

    Por eso queremos celebrar hoy el día del refugiado como sinónimo de dignidad y grandeza. Y queremos pronunciarnos hoy en defensa de esa dignidad que es su motor de huida y de la fuerza que se necesita para abandonar las raíces y a los seres queridos que apoyan tus desmayos y huir a un país desconocido a empezar de cero, en todos los aspectos, a sufrir en muchos casos el menosprecio y la indiferencia en la mejor de las coyunturas, cuando no el rechazo y la exclusión. Sí, esa misma dignidad y grandeza que emanaba de aquellas madres cubiertas con sus pañuelos, arrastrando a sus hijos, en su huida de la Guerra Civil española o de la Segunda Guerra Mundial. La misma que destilan hoy quienes bajan de las pateras tras haber cruzado, en algunos casos, África entera.

    Y nos gustaría convertir esta onomástica del refugiado 2022 en el día de la solidaridad. Porque la solidaridad es un compromiso con el otro, con sus derechos, con la justicia y, por ende, con nosotros mismos. El ser humano es un ser social porque necesita de los demás para resolver sus problemas. Si sentimos que nuestros derechos están por encima de los de los de otros, si entendemos que la justicia no es universal, si no nos interesan los problemas de nuestros semejantes, si sólo no preocupamos de los nuestros ¿quién impedirá en otro momento que los excluidos seamos nosotros mismos? ¿A quién pediremos ayuda entonces? Sólo el apoyo mutuo nos protegerá de ser sometidos y sojuzgados. Y es ese apoyo el que les debemos ahora a quien llama a nuestra puerta pidiendo refugio. No es la caridad de quien regala las migajas, es la justicia que exige la igualdad.

    Ayer fue la guerra de Siria, hoy la de Ucrania, cada día son las de África, las que nos ponen frente al espejo. Y la comparativa no nos deja en buen lugar. Ni el color de la piel, ni la religión, ni el lugar de nacimiento pueden ser un argumento discriminatorio. Ninguno de ellos tiene peso alguno para cerrar nuestras fronteras a las personas que claman por recuperar su dignidad como seres humanos. Europa, por una vez y afortunadamente, ha demostrado con los solicitantes de refugio ucranianos que es necesario crear rutas seguras para su salida del país de origen que les permita llegar al de destino, que es imprescindible reducir al máximo los trámites burocráticos, que se ha de estar presto a garantizar su legalidad, el acceso a la sanidad y a la educación, y que se les ha de proporcionar los permisos necesarios que puedan garantizar su sustento en base a un trabajo digno. Eso es lo que desde esta Plataforma venimos reivindicando desde su nacimiento para todos los solicitantes de asilo independientemente del color de sus ojos, su religión o su procedencia. Y lo seguiremos haciendo mientras Europa discrimine a unos inmigrantes frente a otros, mientras cierre sus fronteras estigmatizando a africanos y orientales.

    El pasado 1 de junio, el Parlamento de La Rioja instó, por unanimidad al gobierno regional para que garantizase un trato igualitario a todas las personas que piden ser amparadas en la Comunidad Autónoma, independientemente de la figura jurídica a la que se acojan. Ahora esperamos que las reducciones fiscales que se aplican a las donaciones a los solicitantes ucranianos se extiendan al resto. Y estaremos atentos para que las campañas de apoyo y solidaridad emprendidas o respaldadas por el Gobierno de La Rioja se amplíen al resto de procedencias. Y, ni que decir tiene, que exigiremos que esas posibilidades de acogida demostradas por esta comunidad autónoma se mantengan cuando las necesidades afecten a los menores no acompañados o a cualesquiera solicitantes.

    El racismo y la xenofobia son actitudes personales absolutamente despreciables que debemos detectar y tratar de erradicar en la medida de nuestras posibilidades. Pero mucho más lamentable resulta el racismo institucional porque justifica los abusos y normaliza el desprecio interiorizando en la población esa percepción de superioridad que tan bien esgrime después la extrema derecha para construir sus mensajes de exclusión y odio. Y ese racismo institucional, que pasa mucho más desapercibido, se manifiesta de forma tan evidente como palmaria cuando Boris Johnson pretende enviar a Ruanda a los solicitantes de asilo y dificulta, más que ningún otro país del continente europeo la llegada de refugiados ucranianos, pero también cuando se envía cartas a los Centros Educativos para que se acoja a los refugiados ucranianos con los brazos abiertos cuando no se ha hecho con el resto o cuando ensalzan que se fleten autobuses para ir a buscar refugiados ucranianos a la frontera los que otrora persiguieron a quienes trataban de hacer lo mismo durante la guerra de Siria.

    Es ese relativismo moral que adapta decisiones, convicciones y compromisos a los intereses electorales y que tanto daño hace a la credibilidad de los políticos. Cuando el partido socialista estaba en la oposición apoyó la declaración de Logroño como ciudad Refugio, que hoy desde el gobierno municipal se niega a llevar a cabo. Esta Plataforma ha hecho en reiteradas ocasiones una serie de preguntas en relación con las posturas del Ayuntamiento en diferentes temas de inmigración y asilo. No hemos conseguido respuesta alguna. El Partido Socialista que dice haber tomado la trasparencia por bandera, sigue sin hacer públicas las cifras de asilo y las partidas destinadas al mismo. Se nos prometió, a principios de la legislatura, que se dotaría a los servicios municipales de una oficina de apoyo a solicitantes de asilo e inmigrantes, pero siguen teniendo que recurrir a sus propios medios y a las ONGs o a las asociaciones en busca de apoyo. Promesas, promesas, palabras y más palabras carentes de un compromiso real.

    Hace unos días, el ministro Escrivá declaraba que el Gobierno quiere regularizar a los migrantes en situación irregular que se formen en sectores en los que no hay trabajadores. Para el resto, seguirán en vigor esos tres años de cadencia en los que tendrán que seguir trabajando como esclavos, sin contrato, sin garantías laborales de ningún tipo hasta que puedan solicitar sus permisos de trabajo. Año tras año venimos clamando que ninguna persona es ilegal. Que sólo es ilegal la situación en la que se encuentra. Y que lo es, exclusivamente, porque así lo deciden las autoridades competentes en la materia. Acabar con esa condición de “irregularidad” en la que viven miles de inmigrantes en nuestro país es una decisión política y, por eso, esta Plataforma se suma a la recogida de firmas en favor de una Iniciativa Legislativa Popular que ponga fin a este despropósito. Esos son los pliegos de firmas que ponemos a vuestra disposición.

    No podemos terminar sin remarcar nuestra postura como plataforma ante la guerra de Ucrania, que publicamos en su día en el diario La Rioja. Nuestro apoyo incondicional a Ucrania ante el uso de la fuerza por parte de Rusia.

    Pero, en estos días en que toda la gestualidad y los posicionamientos se centran en la defensa de Ucrania, desde la Plataforma Bienvenidos Refugiados debemos remarcar que no podemos pensar en la guerra de Ucrania y olvidarnos del resto. Debemos rechazar el imperialismo, todos los imperialismos, y no lo hacemos desde la equidistancia. Defendemos el derecho de Ucrania a repeler el ataque ruso y el del Sur a defenderse del expolio del Norte. Pero rechazamos la violencia como forma de solución de los conflictos. Se mire como se mire, toda guerra es injusta. Las deciden dirigentes políticos y oligarcas que juegan con las vidas de los soldados y de la población civil como mecanismo para incrementar sus beneficios o sus egos. La guerra nos denigra como sociedad y nos envilece. Sobre todo, porque si algo tiene la guerra es que es evitable.

    Todas las guerras tienen apellido. Las hay del coltán, del petróleo, del gas, del opio… Quienes entienden que deben imponer la razón de la fuerza es porque saben que sus razones tienen un peso muy limitado. Las disensiones y disputas que usan el diálogo como instrumento de solución de conflictos tienen a las leyes, que son acuerdos, y a los derechos, que son premisas, como fundamento. Quien no puede recurrir a unas ni a otros para defender sus postulados busca el argumento de la superioridad económica o militar para imponer sus criterios.

    Miles de personas quedan destruidas por la miseria o por las bombas. Y otros miles, muchos miles, a veces millones, se ven obligados a defender su vida huyendo, renunciando a sus raíces, entorno, trabajo, familia… Desde esta Plataforma seguiremos luchando para hacer realidad sus anhelos de justicia y seguiremos insistiendo en que se cumpla el Derecho Internacional Humanitario (DIH), sometiendo a la justicia internacional los hechos que se consideren constitutivos de delito.

    Sin importar quiénes sean, de dónde provengan ni que les obligó a huir en este día del Refugiado seguiremos defendiendo la universalidad del derecho a buscar protección.