Comisiones Obreras de La Rioja | 16 julio 2026.

El negocio de la sospecha: la salud de la clase trabajadora frente al cinismo patronal

    Mientras la patronal criminaliza las bajas médicas y banaliza la salud mental de la juventud, las Mutuas se niegan a reconocer el origen laboral de las dolencias pero reclaman el poder de decidir el alta. Los datos del infraregistro del cáncer laboral en España —23 casos frente a los 6.559 de Alemania— desmontan el discurso del absentismo y exponen una ocultación institucionalizada del daño que sufre la clase trabajadora.

    19/06/2026.
    las bajas médicas no son un capricho

    las bajas médicas no son un capricho

    Asistimos estos días a un nuevo y lamentable episodio de ofensiva patronal. Bajo la gastada bandera de la lucha contra el "absentismo", la dirección empresarial ha iniciado una campaña de criminalización sin escrúpulos contra las personas trabajadoras por el mero hecho de enfermar. La punta de lanza de este ataque ha sido la intolerable banalización de la salud mental de la juventud, desvinculándola de manera torticera de las condiciones de precariedad, temporalidad y presión que definen la actual organización del trabajo. Decir que la juventud no aguanta o que se coge bajas por capricho no es solo una falta de respeto a la sociedad; es un insulto a la inteligencia que busca ocultar que el entorno laboral actual nos está rompiendo psicológicamente.

    El cinismo de este discurso alcanza cotas escandalosas cuando analizamos el papel de las Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social. Vivimos en una contradicción flagrante: por un lado, estas entidades patronales se niegan sistemáticamente a reconocer que los daños y dolencias que sufrimos se derivan de nuestra actividad laboral. Nos expulsan de sus clínicas, obligándonos a gestionar nuestras bajas y tratamientos en la sanidad pública, lavándose las manos ante el coste de la rehabilitación. Pero, por otro lado, ahora pretenden que el Gobierno les conceda la competencia de dar el alta médica. La jugada es redonda y perversa: las Mutuas no se consideran profesionales ante el daño para pagar la factura, pero sí quieren serlo para decidir que ya estás "curado" y mandarte de vuelta al tajo. Esta pretensión es un peligro de salud pública que subordina el criterio clínico al interés de la cuenta de resultados de la empresa.

    El drama invisible: Infraregistro y ocultación del daño

    Frente a la mentira de la picaresca laboral, lo que realmente existe en este país es una estrategia de ocultación institucionalizada de la siniestralidad y la enfermedad profesional. No nos faltan días de baja; nos faltan diagnósticos valientes y mecanismos de prevención reales. Es urgente que gobiernos autonómicos como el de La Rioja implementen de una vez mecanismos eficaces de sospecha que permitan el afloramiento de las contingencias profesionales, evitando que la dejadez patronal cargue sobre los hombros y el presupuesto de los servicios públicos de salud lo que por ley pertenece al ámbito laboral.

    Como sindicato, hacemos un llamamiento a la acción colectiva: las personas trabajadoras deben acudir a sus médicos de atención primaria provistas de la evaluación de riesgos de sus puestos de trabajo. Solo blindando técnicamente la consulta médica podremos forzar a las Mutuas a asumir su responsabilidad.

    La realidad del fraude patronal se entiende mejor al mirar a Europa. Los datos del infraregistro del cáncer de origen laboral en España son vergonzosos y revelan una desprotección criminal de nuestra clase trabajadora:

    País Casos de Cáncer Laboral Declarados % sobre el total de Enfermedades Profesionales
    España 23 casos 0.23%
    Alemania 6.559 casos 32.00%

    ¿Alguien en su sano juicio puede creer que el tejido industrial alemán genera mil veces más cáncer que el español? No. Lo que ocurre en Alemania es que se investiga, se registra y se protege; lo que ocurre en España es que el cáncer laboral se camufla como enfermedad común, obligando al herido a pagarse el tratamiento con los impuestos de todos mientras la empresa se va de rositas.

    Envejecimiento, oligopolio y deshumanización

    El incremento en la duración media de las bajas no responde a la holgazanería, sino a dos realidades médicas y demográficas inapelables. En primer lugar, a que los retrasos crónicos en el diagnóstico y en las listas de espera agravan patologías que se podrían solucionar en semanas. En segundo lugar, al evidente envejecimiento de la población activa. Es una irresponsabilidad política mantener a trabajadoras y trabajadores veteranos en ocupaciones de alta siniestralidad y desgaste físico severo. Exigimos planes de segunda actividad y coeficientes reductores para la jubilación; la madurez laboral no puede pagarse con la pérdida de la salud o de la propia vida.

    Mientras se quejan en los medios, los datos internos revelan lo que de verdad les importamos. Lo que está subiendo con fuerza son los partes de accidente sin baja. Esto demuestra la crueldad del modelo actual: a las empresas no les molesta que estés enfermo o dolorido, les molesta que dejes de producir. Si puedes arrastrarte hasta la cadena de montaje o a la oficina con el parte médico firmado, para ellos el problema está resuelto.

    Esta deshumanización se ha visto espoleada por la conversión del sector de los Servicios de Prevención Ajenos en un auténtico oligopolio mercantilista. La concentración de estas empresas ha destruido la calidad del servicio técnico. Las ratios de empresas por cada técnico de prevención se han disparado hasta lo insostenible. La prevención de riesgos ya no es una herramienta científica y humana para salvar vidas en los centros de trabajo; se ha transformado en un mero negocio de venta de folios y burocracia para cubrir el expediente legal ante la Inspección de Trabajo.

    No vamos a retroceder. Ni la salud mental de los jóvenes es un juego, ni las bajas médicas son un absentismo caprichoso, ni la prevención de riesgos es una mercancía. Toca responder con la cabeza alta, organización y acción sindical frente al chantaje de la patronal.